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Algo sobre una pequeña familia - por Avakwetima

 

Hacía tiempo existía un lugar donde todos se llevaban bien, donde nadie odiaba a nadie, y todo el mundo se respetaba.
Allí vivía una familia de dos hijos y una madre, ya que el padre no les había querido nunca, ni creo que les fuera a querer, solo se preocupaba de ellos por no poder tener más descendientes. Desde hace tiempo, esa familia no vivía nada bien, pero sus vidas cambiarán a lo largo de este relato.
Hace 15 años, un nacimiento cambió las vidas de dos enamorados, pero no casados. Este nacimiento inesperado les conllevo tener que unirse en una familia, aunque uno de los dos no quisiera, tuvieron según las leyes llevadas en aquellos tiempos. Sí, el sagrado matrimonio... Ellos pensaban que eso les haría llevar mejores vidas, pero no fue así.
Cuando la pequeña nació, los problemas aparecieron: el dinero para la supervivencia de esta chiquilla, un lugar adecuado de crecimiento y de estudio...Sus abuelos y predecesores tampoco iban muy bien de cuentas, mas en algo pudieron ayudarles. Pero la niña crecía y necesitaba una buena alimentación para crecer y llevar una vida más o menos buena. Entonces fue cuando el padre de aquella niña decidió buscarse un trabajo mejor: el antiguo no le daba mucho más que para cuidar una persona (a sí mismo). Le llevaron meses buscando un trabajo que pagara suficiente como para 2 adultos y una pequeña, y al fin lo encontró. Un trabajo de dinero, pero no limpio.
Él engañó a su esposa diciéndola que era un trabajo de fiar, aunque en su mente sabía perfectamente lo que era realmente.
Los años pasaron y la vida de ellos tres mejoró en cuestión de dinero, pero en cuestión de relación empeoraba, y mucho. El hombre de la casa no estaba más de 5 horas en casa, y además no ayudaba a su pequeña e ignoraba totalmente de su esposa. De allí los problemas.
Cada noche, cuando el padre volvía a casa a cenar, ducharse y después marcharse (como hacía a diario) tenía una discusión con la madre. Al principio intentaban ocultarselo a la chiquilla, pero ella se enterará de todo, tarde o temprano ya no era importante. La pobre oía a sus padres gritar, tan fuerte que aunque pusiera la radio alta, con groove y todo, les oía. Cada día la pequeña después del colegio se quedaba con sus amigos hasta que todos se iban a sus casas, entonces ella daba un paseo por el parque y ya volvía a casa. ¿Su razón? Cada día estaba asustaba y preocupada por lo que vería nada más volver a casa, lo que tendría que oír o incluso ver cada noche. La niña caía cada vez más en la desesperación, y así también en la influecia de los compañeros del colegio.
Una noche, la más dura de todas, fue aquella en la que el hombre pegó a la madre, pero no un bofetón como anteriormente, sino que directamente le dió una paliza que ni del suelo se pudo levantar. El marido cogió todo los ahorros de la casa, lo rompió todo, y se fue cogiendo a la pequeña, aunque yo diría: más bien secuestrándola.
Los vecinos oyeron ruidos, pero ninguno se acercó a mirar, aunque de los rumores si se enteraban perfectamente. Aquella noche se le hizo eterna a la madre, no tenía línea de teléfono (no pagaron la factura desde hace 3 meses) y tampoco se podía mover. Dolor hasta que se desmayó.
A la mañana siguiente, gracias a dios, llegó el cartero. Llamaba al timbre, pero como nadie contestaba, se asomó por la ventana y vió muchos cristales rotos, cosas por el suelo...El cartero decidió entrar de golpe para ver qué sucedía. Una vez dentro, se adentró a la cocina y allí vió a la mujer desangrada casi, pero aún con latidos. Sin dudarlo la llevó a toda prisa al hospital, y se quedó todo el resto del día allí, acompañándola.
Pasó una semana, hasta que la mujer destrozada se despertó después de aquellas tantas operaciones que tuvo que soportar. La familia del cartero venía todos los días a ver a esta mujer, aquel día estaba su hermana pequeña, que tenía 19 años.
Estaba al lado sentada, leyendo un libro de Shakespeare, cuando de un salto se levantó contentísima.
Así hablando poco a poco, la hermana se enteró de todo lo sucedido aquella noche. La mujer herida le pidió a la joven que fuera a su casa a ver si había rastro de la hija, pero la mujer no sabía algo... Algo que a la adolescente le costó decir, estando en ese estado, pero ella es legal, y no iba a mentirla estando como está. Su casa se la embargaron. Las facturas se acumularon, las deudas limpias también,  al final perdieron el hogar. Aún así, le pidió a la joven que fuera, y ella obedeció. Al llegar a esa casa tan escalofriante (si sabes todo lo ocurrido en ella) minutos después sonó el teléfono fijo. Dubitativa lo contestó.
A los 30 segundos se le cayó el auricular y de milagro no se desmayó. Era el marido de aquella mujer, que pedía que le arreglara todas las deudas sucias para que él aceptara devolverle a su hija.
La chavala con preguntas en su cabeza, iba camino al hospital. Pero le vino a la cabeza el cómo le explicaría eso a esa persona, estando tan mal física-mentalmente.

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